Los 7 hábitos de un Compliance altamente efectivo #1: con H de Honestidad

Director de Compliance hablando sobre honestidad

Comenzamos esta serie de artículos (1 de 7) para reflexionar sobre los hábitos que deben definir la forma de trabajar de aquellas personas que deseen dedicarse a la actividad de la gestión de cumplimiento normativo, o regulatorio; a la actividad que hace ya unos años ha adquirido como nombre el rebautizado concepto anglosajón de “compliance”. Dicho hábito debería ser extrapolable no sólo a este perfil, sino a todos los trabajadores y profesionales que deben someterse al peso de las leyes y de las regulaciones internas que rigen las reglas de funcionamiento de las organizaciones presuntamente desarrolladas. Es decir, a todos. Si bien cumplir al 100% este objetivo es realmente imposible, centraremos el hábito al menos en aquellos profesionales que quieran dedicarse a practicar las funciones de compliance, bien dentro de las unidades creadas para ello, bien prestando servicios de tales materias, bien recibiendo los encargos descentralizados de cumplimiento en el seno de las organizaciones.

El término ‘Compliance’ y su introducción en lenguaje

Hago una consideración general a los puristas del lenguaje. Me expresaré con la palabra compliance porque el término ya se ha aceptado con carácter general en nuestro lenguaje. Por eso, por favor, absténganse las críticas en este sentido, aquellos “custodios de la lengua patria”. A éstos les sugiero entonces que no usen palabras como iPhoneiPadWhatsAppemail, etc., en su vida diaria; ni toda esa jerga de anglicismos que en el siglo XXI nos han invadido. Estos artículos no pretenden hacer ganar a su autor el “Premio Nobel de Literatura”, sino de ayudar a reflexionar a los profesionales que queremos navegar en este complejo y apasionante mundo del cumplimiento de las normas, de forma práctica.

Comienzo esta serie de artículos, no lo niego, también como acción terapéutica. Soy un fanático y un obrero del compliance. Y no un oportunista. Bien es cierto que en todo el mundo definido como presuntamente civilizado, y en concreto en España, este concepto ha adquirido una fama inusitada los últimos años. Y por ello conviene sentarse a reflexionar sobre ello. De hecho, en España, estos años, la gente oye “compliance” y entiende “riesgo penal”. Y es incorrecto. Incompleto.

Es gracioso ver cómo mucho aficionado, tanto del ámbito jurídico como de otros, se han apuntado al carro del “compliance” (algunos ni siquiera lo saben pronunciar bien: “/complaiens/” es como debe pronunciarse, si se quiere usar el término anglosajón sin hacer el ridículo). Muchos de ellos promulgan lo que se debe hacer en dicha actividad simplemente por haber leído y releído el código penal o la Circular de la Fiscalía General del Estado nº1/2016. O simplemente porque piensan que el hecho de haber estudiado leyes les da derecho a ello. Piensan que, con recitar una y otra vez dichos textos en foros y conferencias varias, lucen “palmito”. Otros, más atrevidos e inconscientes, buscan incluso textos anglosajones en internet, aplican traductor y lo pegan de forma descarada, sin citar la fuente…. Este es un claro resumen de los años 2015 al 2017 en España. El que no era invitado o acudía a un evento de “compliance, con el apellido de penal”, y mejor si era gratis, no estaba vivo en España.

El tiempo pasa y va poniendo a cada uno en su lugar. En cierta medida esto es como “torear” o ser “crítico taurino”. ¿Verdad que no es lo mismo? Para poder hablar “de esto” con cierta autoridad tenemos que haber estudiado el arte del toreo, entrenar y bajar al ruedo con el toro. Qué fácil opinar de toros desde el Tendido 7 y sin haber cogido nunca un capote ni haberte vestido de luces, ni haber mirado a un Miura cara a cara en el coso.

Muchos de estos sujetos se han lanzado estos años a hablar de este concepto como si fuese algo “nuevo”. Muchos se limitan a copiar los textos en un powerpoint y a dotarlos de énfasis en sus locuciones para ensalce de su propio ego, incluso a leerlos en público, como si el auditorio fuera de párvulos. Aquí, apelo al primer hábito que vamos a mencionar en este artículo: la honestidad. Esto no es honesto.

Pero el público es soberano, y el que tiene un ápice de cordura y sentido común, cada vez más, prefiere huir de dichos eventos gratuitos – en todos los sentidos – y acudir a aquellos en los que los ponentes puedan compartir experiencias reales y contar al auditorio los entresijos veraces de esta interesante actividad.

Vamos por ello a iniciar esta serie de artículos donde reflexionaremos sobre los que a mi juicio son los 7 hábitos que deben definir a un compliance altamente efectivo. Y para ello, qué mejor forma que tomar las 7 letras que configuran la palabra “HÁBITOS¨ para identificar cada uno de ellos usando una regla nemotécnica. Si bien el orden en que los expondré lo debo forzar por la propia definición de la palabra, todos ellos serán a mi juicio imprescindibles para poder desarrollar la actividad de cumplimiento normativo de forma eficaz y eficiente.

Hábitos altamente efectivos de Compliance

Honestidad

El azar ha hecho que la palabra que usaremos como regla nemotécnica empiece con la letra H. “HÁBITOS” comienza con H. Y el compliance efectivo, también debe comenzar con H. Con H de Honestidad. Y es que estimo que la Honestidad es el rasgo que quizá deba definir al profesional de compliance por antonomasia. Honestidad, y no sólo “declarada honorabilidad” como veremos al final del artículo.

La RAE define “Honestidad” como primera acepción como “Cualidad de honesto”. Y Honesto se define como “decente o decoroso, recatado o pudoroso, razonable, justo, probo recto y honrado”. Esta ristra de adjetivos si bien lo definen de forma clara, quizá queda algo escueta. Por ello, en los tiempos actuales, también merece una visita la menos académica pero más popular Wikipedia, donde queda definida la palabra de forma más cercana y prolija en detalles y reflexiones.

Define “Honestidad (del latín honestĭtas, -ātis) u honradez, también con H, como “la virtud que consiste en decir la verdad, ser decente, recatado, razonable y justo. Desde un punto de vista filosófico, es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo como se piensa y se siente (coherencia). Se refiere a la cualidad con la cual se designa a aquella persona que se muestra, tanto en su obrar como en su manera de pensar, como justa, recta e íntegra. Quien obra con honradez se caracterizará por la rectitud de ánimo, integridad con la cual procede en todo en lo que actúa, respetando por sobre todas las cosas las normas que se consideran como correctas y adecuadas en la comunidad en la cual vive.

Honradez

Honestidad y honradez, términos originariamente distintos, se han aproximado con el lapso del tiempo y la influencia del idioma inglés; de tal modo que se está produciendo una suerte de refundición de ambos para aludir a la definición de honradez, siendo ésta sólo una de las acepciones del vocablo “honestidad”

Conceptos como verdad, ética, normas subyacen indirectamente en el texto, y no todos deben tratarse de la misma forma. No pretendo sugerir que las personas debieran ser honestas en todo momento. No soy quién para hacer tal afirmación, pero al menos sí lo sugiero en el ejercicio de sus funciones de compliance asignadas, como hábito necesario y saludable para su efectividad en el desarrollo de sus funciones. De hecho, a esta actividad, cuando se encuadra en la organización, se le exige que sus profesionales “sirvan de ejemplo”; o se les supone. ¿Qué imagen daría una persona desordenada y mentirosa o frívola, por ejemplo, desarrollando funciones de compliance en una entidad? Impensable ¿verdad? No duraría en su puesto de trabajo ni una semana, pero sí quizá en otras posiciones o departamentos de la organización.

Hablamos de los hábitos más efectivos de Compliance y apelo a la honestidad desde un punto de vista objetivo. Compliance, es “decir, lo que se debe hacer basado en demostrar que hay reglas que cumplir” y que su incumplimiento deviene en problemas y sanciones. Y decirlo con firmeza y coraje, con honestidad, sin miedos, a la alta dirección y a los colegas de la organización. Sin complejos, así como también sin prepotencia ni soberbia e intransigencia. Intolerancia sólo ante conductas evidentemente delictivas. Compliance desde la mesura, pero desde la firmeza y flexibilidad de la caña del bambú: flexible pero firme.

Honestidad de TODOS. Compliance somos todos, no sólo el área de cumplimiento normativo, encargada de velar por su desarrollo eficaz. El compliance que analizo en estos artículos es el aplicado a toda la organización. Todos debemos ser compliance. Si pensamos que es tarea de un solo departamento estaremos engañándonos, como ocurrió y ocurre con la conocida profesión de auditor interno, que, tras años y años de lucha, sigue sin conseguir su institucionalización. Sigue siendo el departamento de “asuntos internos”, aunque luche eternamente por quitarse dicho “San Benito”.

Para aplicar este hábito de forma correcta, lo relevante es practicarlo de forma habitual (para convertirlo en hábito) y sabiendo distinguir ética de legalidad. Conceptos distintos pero complementarios. La ética apela a la moral; la ley, a lo reglado. La ética es más trascendental. De hecho, hay un factor de reflexión que no falla sobre la ética y lo legal: si dudo en si puedo hacer algo, posiblemente sea ilegal. O alegal, o ilícito o sencillamente prohibido o amoral.

Lo ético y lo legal

Lo ético es muy sutil y depende de factores culturales e incluso educacionales. Lo legal se rige de forma más deductiva. Está reglado y si lo incumplo se me sanciona. Lo ético es relativo y atañe más a dónde se ha nacido, raza, nacionalidad, creencia, educación, etc. Por ello, la organización debe dejar claro y por escrito qué es para ella conducta ética. No se puede presuponer. Las leyes y normas están hechas por hombres, y una vez aceptadas, deben acatarse, deben cumplirse por todos. El plano de la ética es más complejo. Y el de la honestidad, también.

Por ello, aquellos que quieran hacer del compliance su profesión deben saber que la sociedad en que viven los escrutará. Y es por ello que a los aficionados se les detecta rápidamente.

Eficacia, vocación y compromiso

Sacerdote, torero, bombero o astronauta. Profesiones en que no sirven los aficionados. Hay mucho de vocación, y también de entrenamiento y compromiso; y en compliance, salvando las distancias con las citadas y muy respetadas profesiones, también debe haberlo para ser eficaz. Si el que lee este artículo cree que me estoy sobrepasando, es que no ha ejercido el compliance en su vida y “toca de oído”. Si te dedicas a esto por obligación o por oportunismo, no entenderás ni éste ni posiblemente los futuros capítulos de esta recopilación. Si además piensas que exagero, te recomiendo que no sigas leyendo. Deberás dedicarte a otras actividades, pero no a asesorar sobre cómo cumplir con leyes y normasCompliance se trata de eso. Lo digo desde el respeto a tu tiempo.

Por ello, creo que este hábito debe formar parte del ADN del que quiera dedicarse a esto. Y si no del ADN, sí que le debe venir de su infancia, educación recibida, familia y entorno. De esta forma, te predispones a ello. No es una profesión a la que sugiera dedicarse como cualquier otra precisamente por el hábito que aquí analizamos.

No hay que ser monje cisterciense o cruzado, o marine, pero casi. Perfil poco recomendable para aquellas personas poco organizadas, poco constantes, vulnerables, miedosas, envidiosas, poco minuciosas. Todas ellas tienen obviamente todo el derecho del mundo a trabajar y ser felices si pueden o quieren, pero por favor, que no lo hagan en compliance. Se hacen un flaco favor a ellas mismas y a la sociedad en general.

Honorabilidad

Otro hábito, también escrito con H, pero que no debe confundirse con éste, aunque puede ir parejo, sería el de “Honorabilidad”. Curiosamente nuestro Banco de España creó, no hace mucho tiempo, un cuestionario para que cumplimentaran miembros del Consejo de Administración (u órgano equivalente), directores generales o asimilados, responsables de las funciones de control interno y titulares de otros puestos clave para el desarrollo diario de la actividad de las entidades y personas físicas que representen a personas jurídicas que sean miembros del órgano de administración. Nada más, ni nada menos. Como esta materia de “cumplimentar un cuestionario de honorabilidad” bajo determinadas premisas, ya está contemplado en este contexto reglado, no entraré a valorar tal hábito en este artículo… aunque sirve de palanca para esta reflexión.

Reflexión en base a una amplia experiencia de Compliance

Obviamente tanto en éste como en los próximos artículos expreso lo que es mi propia opinión, no es ley, ni verdad absoluta. No pretendo adoctrinar, sino sólo reflexionar, basado en una experiencia en este campo de varias décadas.

Como dijo Voltaire, y aplico esta frase con aquel que discrepe de lo que aquí y en próximos artículos expreso, “No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla”. Dar mi vida, no, porque no soy Voltaire. Pero sí aseguro que lucharé para que puedas discrepar de mis ideas y expresar las tuyas, pero siempre con educación y sin faltarnos al respeto. Solo desde la discrepancia bien razonada avanzamos y pensamos con mayor profundidad. Hoy te hemos hablado de los hábitos más efectivos de un buen compliance, pero seguiremos contándote novedades de esta materia.

Espero pues que disfrutes de la lectura de este y venideros artículos. Nos vemos en el siguiente

De Luis Rodríguez Soler | 19 mar 2018 

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