Blockchain Compliance – Días de un Futuro Pasado: Capítulo 2

Progreso en el pasado de las especies y su avance en el tiempo.

ÍNDICE

IV. Viejóvenes y Darwin

V. Blockchain no es sólo Cripto , y Cripto no es sólo Bitcoin

VI. Muchos ámbitos, muchos sectores: Bienvenidos al futuro

VII. La bola de cristal: Blockchain Compliance

Continuamos con la segunda parte del artículo que publicamos el 6 de octubre 2020 reflexionando sobre la velocidad a la que vivimos en el mundo actual donde, como no reaccionemos, estamos fuera de juego. “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco el más inteligente (…). Es aquel que es más adaptable al cambio”  Darwin  

IV. Viejóvenes y Darwin

“No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco el más inteligente (…). Es aquel que es más adaptable al cambio” esta famosa frase atribuida a Charles Darwin “ en su obra “El Origen de las Especies” (1859), refleja con precisión una reflexión que comparto. Se piensa a veces que son los dos primeros los que dominan el mundo de forma permanente, pero los poderes que te confiere la riqueza o una inteligencia poderosa son realmente efímeros. La medusas y esponjas llevan en la Tierra más de 500 millones de años sin ser monstruos gigantes y poderosos titanes, ni obviamente propietarias de grandes riquezas, ni creadoras de complejos algoritmos. Sin embargo, el poderoso T Rex y sus colegas se extinguieron de forma fulminante habiendo sido durante millones de años los verdaderos pobladores de la Tierra.   Es por ello que, si extrapolamos esta reflexión a la vida del ser humano, no es baladí pensar que la adaptación a la evolución sea quizá la verdadera fórmula de la supervivencia. Nunca es tarde para tener una actitud de aprendizaje. La edad es cierto que influye pero conozco a viejos de veinte años y a jóvenes que superan los cincuenta, los denominados “viejóvenes”. Gente que es consciente que la Cuarta Revolución ha llegado y que o nos adaptamos o veremos pasar la vida delante de nosotros y donde no podremos interactuar. Es cierto que en esta generación, los nativos digitales nos llevan cierta delantera en aspectos tecnológicos, pero una combinación equilibrada de experiencia, conocimiento, curiosidad y aprendizaje creo que es la fórmula de la felicidad y el éxito. Sobre todo en el contexto socio económico que nos espera en los años venideros.   “¿Blockchain? …Yo no entiendo eso. Me pilla mayor…”. Es habitual escuchar esta frase en profesionales que superan los cuarenta años de edad, incluso más jóvenes. Con esta actitud, lamentablemente, perderemos el tren. “Si hubiera preguntado a mis clientes qué necesitaban, hubieran dicho que un caballo mejor o más rápido”. Henry Ford (1863-1947), fundador de la Ford Motor Company expresaba de esta forma la necesidad de ser disruptivo.   El cambio de paradigma ya está aquí. Y las aplicaciones del Blockchain no se limitan, como veremos en este artículo, sólo a crear las infraestructuras de los nuevos Criptos, y sólo afectar al sistema financiero y tecnológico. Van mucho más allá, y para ello debemos comprender su esencia, su razón de ser, y sobre todo, comprender y usar sus utilidades o aplicaciones. Si Henry Ford hubiese hecho caso a los que creían que necesitaban sus clientes, no habría habido innovación en el sector automoción. Si Steve Jobs no hubiese llevado adelante su locura de sumar en un solo dispositivo un teléfono, una cámara de fotos y un walkman o un Mp3, no existirían los smartphones. Además, el salto de la interconectividad entre humanos a nivel internacional en todo momento no habría sido posible. Por ello, no es opcional ignorar o acoger al Blockchain. Lo primero, hay que “conocerlo”, “estudiarlo” en su forma de entendimiento básico, luego, “comprenderlo” de forma útil, no erudita. Después, si voy a usarlo, saber como “controlarlo” y definir sus controles y modos de uso. Por último, “legislarlo” de forma coherente para evitar sus abusos…y seguidamente, “cumplir” con las leyes o normas dictadas con coherencia.  

V. Blockchain no es sólo Cripto , y Cripto no es sólo Bitcoin

  No debemos obviar por tanto los tres términos que aquí planteo. Si queremos desarrollar actividades profesionales en el mundo de presunto desarrollo socio económico e industrial que nos rodea debemos comprenderlos. Resulta paradójico comprobar cómo en su mayor parte, las personas que superan una cierta edad no quieran o simplemente piensen que no pueden comprender estos términos en su concepción más básica.   Como analogía me gusta poner dos ejemplos que muestran lo errático de tales actitudes. La radio y la TV. Ambos “inventos”, para la mayoría de los seres humanos son dos dispositivos que usamos con naturalidad, pero no los comprendemos. Internet incluso nos resulta más familiar o comprensible. Pero invito al lector a reflexionar cómo en su día aceptamos que unas voces pudieran por cables o antenas receptoras escucharse a miles de kilómetros de distancia entre emisor y receptor. Mi perplejidad es todavía mayor cuanto me refiero a una emisión en directo de un programa de televisión. Realmente sigo en el año 2020 sin comprender la parte tecnológica “de una emisión en directo”. La televisión, tal y como la conocemos hoy en día, no existiría si no fuera por el ingeniero y físico británico John Logie Baird. Sucedió exactamente, tras pruebas varias y errores previos, hace más de 90 años. Todo empezó en 1884, cuando Paul Nipkow diseñó y patentó un sistema que bautizó con el nombre de disco de Nipkow. Fue un proyecto de televisión que no pudo desarrollarse en aquel entonces. Así, que fue el escocés John Logie Baird quien recuperó en 1926, concretamente el 26 de enero, este sistema ideado años atrás y dio lugar a la primera experiencia televisiva real. Aunque nos expliquen cómo funciona aquel invento, en el fondo, nos da lo mismo. Lo usamos y lo disfrutamos, y “creemos” incluso lo que vemos … Aún siendo fuente clásica de “manipulación de masas” como hoy día son internet o sobre todo las redes sociales, por cierto, medios de comunicación más modernos y comprensibles que la propia TV.   Propongo por ello enfrentarse al Blockchain y a las Cripto de la misma forma. El consenso es la clave. Y consolidar la confianza, pero desde un estudio básico previo y una comprensión del fenómeno, no de una forma erudita, si no se quiere, pero tampoco huyendo o temiéndolo como a la peste.   En el próximo Capítulo 3 de este artículo, veremos los apartados VI. “Muchos ámbitos, muchos sectores: Bienvenidos al futuro” y VII. “La bola de cristal: Blockchain Compliance” donde me aventuraré a pronosticar por donde creo que irán los tiros en esta nueva ciber cultura donde siguen proliferando muchos que opinan de ello sin haber catado….   Luis Rodríguez Soler CEO ComplianZen

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